Estás en:
Durante el año 2012 y hasta el 29 de enero de 2013 se han notificado en Asturias 1348 casos de parotiditis (tasa de 125,1 casos por 100.000 habitantes) y constituye la cuarta onda epidémica de parotiditis de la era postvacunal en Asturias.
La parotiditis infecciosa (paperas) se caracteriza por la inflamación de una o varias glándulas salivares, generalmente la parótida y, a veces, las sublinguales o submaxilares. No todos los casos de parotiditis se deben al virus específico, pero ninguno de los otros posibles agentes que causan inflamación de las parótidas (virus coxsackie, parainfluenzae, Epstein-Barr) tiene capacidad epidémica. En las zonas templadas, el invierno y la primavera son las estaciones de mayor incidencia. En las zonas donde no hay vacunación sistemática la enfermedad es endémica y ocurren picos epidémicos cada 2 a 5 años.
Un tercio de las infecciones no muestran afectación de ninguna glándula salivar y hasta un 40-50% de las infecciones pueden presentar síntomas inespecíficos o fundamentalmente respiratorios. En menores de 5 años, la infección se manifiesta más frecuentemente como una enfermedad respiratoria de vías bajas. La infección asintomática es más frecuente en adultos que en niños, mientras que la parotiditis clínica es más frecuente en niños de 2 a 9 años que en niños mayores.
El reservorio es exclusivamente humano y se transmite por el aire, por gotitas de saliva, o por contacto directo con la saliva de una persona infectada. El período de incubación habitual es de 16 a 18 días, pero puede llegar a ser de 14 a 25 días.
El virus puede aislarse en saliva desde 7 días antes y hasta 9 días después del inicio de la clínica, y en orina desde 6 días antes hasta 15 días después, sin embargo, el período de mayor infecciosidad es desde 2 días antes hasta 4 días después del comienzo de la enfermedad. Las infecciones asintomáticas también pueden ser transmisibles.
El virus de la parotiditis infecciosa, de la familia Paramyxoviridae, se ha clasificado en diferentes genotipos, sin embargo se considera que, a nivel antigénico, sólo existe un serotipo. No obstante, se han encontrado diferencias en la actividad neutralizante entre diferentes genotipos y están descritas reinfecciones sintomáticas por este virus.
Características de los casos del brote de 2012-2013
A partir de mayo de 2012 comenzó un aumento de casos de parotiditis epidémica en Asturias, de 1348 casos en 2012 (tasa de 125 casos por 100.000 habitantes) y 323 casos lo que va del año 2013 ( hasta el 29 de enero de 2013), siendo la cuarta onda epidémica de parotiditis de la era postvacunal en Asturias. El 82% de los casos se concentran en los concejos de Gijón, Oviedo, Siero/Noreña, Llanera, Langreo, Aviles y Mieres que se han ido afectando en ondas sucesivas, siendo las Áreas Sanitarias más afectadas las Áreas centrales (Gijón, Oviedo) y la VIII (Langreo). Se han confirmado el 23% de los casos, a lo largo de todas las semanas del brote, siendo la prueba diagnóstica más frecuente la detección genómica en exudado faríngeo por PCR, ya que la serología clásica, en poblaciones altamente vacunadas, apenas tiene valor diagnóstico.
La mayoría de los casos se concentran entre los 15 y los 34 años de edad (75%), con predominio en varones (58%). La mayor incidencia ocurre en el grupo de 15-19 años, seguido del de 20-24 años y del de 10-14 años, siendo baja la incidencia en el resto de edades, de forma similar a brotes anteriores. Un 66% de los casos estaba vacunado, como es de esperar para una población con altas coberturas de vacunación, pero la calidad de la información vacunal es baja.
A partir del análisis de los casos por cohortes de nacimiento y de las estimaciones de efectividad vacunal a partir de la proporción de casos vacunados y de la cobertura de vacunación se puede dibujar el panorama del brote actual en los siguientes términos:
El sistema de Vigilancia Epidemiológica sigue mostrando dificultades en la notificación individualizada de casos y hay un desconocimiento general de los Protocolos de Vigilancia Epidemiológica. El registro de información de la situación vacunal ya que una parte de la información permanece en las historias clínicas en papel. La comunicación de la información vacunal en la notificación de los casos es también deficiente y no automatizada.
Las principales recomendaciones de actuación ante este brote son: