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Estructura y tipología del Paisaje de Asturias

Sierras litorales y prelitorales cantábrico-atlánticas.

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Estas sierras forman paisajes muy influidos por el mar. Son un conjunto de montes, sierras y tierras altas cortadas por los ríos que descienden desde las divisorias hacia el litoral.

En ocasiones, son relieves aislados, paralelos a la costa y trasversales a las redes de drenaje, pero también pueden presentar gran continuidad con las sierras o montes interiores, de los que constituyen las estribaciones septentrionales.

 

Este conjunto se divide a su vez en dos grandes unidades, separadas por la depresión y el corredor del centro de Asturias, que interrumpen su continuidad este-oeste.

 

Las sierras litorales del occidente presentan una dirección predominante norte-sur, conformando las estribaciones de las sierras que arrancan de la divisoria y mueren cerca del mar. Son relieves fundamentalmente silíceos, formados sobre las estructuras hercínicas del Macizo Asturiano.

 

El relieve es de tipo “apalachense”, construido sobre una antigua superficie de erosión, lo que explica su isoaltitud general. A través de la acción de las aguas de drenaje, que se adaptan a la estructura, se evacuan las pizarras, dejando en resalte las rocas duras, y los ríos se canalizan.

 

El clima oceánico de la zona es cambiante en relación con el relieve, especialmente en las áreas de inversión térmica y frecuentes nieblas. La temperatura media es suave y las precipitaciones son inferiores a las sierras orientales.

 

Resultan abundantes las masas repobladas de pino marítimo y los matorrales, pero en los valles, como el del Esva, se mantienen los prados y castañedos y la dedicación fundamental de los habitantes a la ganadería.

 

Las sierras litorales del oriente asturiano son relieves destacados entre áreas relativamente deprimidas, próximas y paralelas a la costa. Su altitud oscila entre 1.000 y 1.300 m y la morfología kárstica es uno de los grandes valores de sus paisajes.

Topográficamente destaca la sierra de Cuera, un gran cordal calizo con una base silícea, y la del Sueve, más compleja en su litología y cuyo modelado guarda relación con la diversa resistencia de los materiales.

 

Las temperaturas son suaves y la pluviosidad media alta, favorecida por la disposición cercana al mar y transversal a los vientos húmedos, lo que produce su ascenso orográfico y precipitación algo superior en las laderas de barlovento.

En las zonas más favorables se extienden los pastizales y los prados y, donde se abandona o retrocede el pastoreo, dominan brezales y matorrales calcícolas.

 

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