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Biosimilares: Tratar a más pacientes con el mismo presupuesto o Facilitar el acceso de la población a nuevos tratamientos

Cómo tratar a más pacientes con el mismo presupuesto y facilitar el acceso de la población a nuevos tratamientos.

 
 
 
 

24/05/2017

2017_05_29 Bisimilares
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La biotecnología ha permitido el avance en los tratamientos para diversas enfermedades graves. Personas de todo el mundo se han beneficiado de los medicamentos biológicos que ayudan a tratar o prevenir numerosas enfermedades. Algunas de ellas tan prevalentes como determinados tipos de cáncer, esclerosis múltiple, diabetes, artritis reumatoide cardiopatías, ictus y enfermedades autoinmunes.

Los primeros de estos medicamentos biológicos fueron fabricados y aprobados en los años 80 del pasado siglo por lo que ya han visto caducar sus patentes o están próximos a hacerlo.

 

Precisamente el vencimiento del periodo de patentes de fármacos biológicos y la consiguiente entrada en la libre competencia de los fármacos biosimilares es la base del funcionamiento del sistema de patentes. Esto ha dado lugar a la aparición de los medicamentos  biosimilares que,  avalados  por  las  autoridades  reguladoras,  pueden  ser  una importante  aportación  para  la  sostenibilidad  del  sistema sanitario que afronta los elevadísimos costes  de  las  nuevas  terapias  farmacológicas.

 

Se trata de fármacos que también son biológicos con un desarrollo preclínico y clínico totalmente auditado y monitorizado por las agencias reguladoras internacionales que van a irrumpir en el mercado con un precio más competitivo por lo que provocarán una bajada de precio del innovador.

 

Son, en definitiva, una gran oportunidad para tratar a más pacientes con el mismo presupuesto.

 

En  2014,  en  Europa,  los  medicamentos  biológicos supusieron  el  27%  de  las  ventas  de  la  industria  farmacéutica. Se estima que en el año 2020 su mercado potencial será de 78.000 millones de euros.

 

Este es el marco en el que el lunes 29 de mayo la Consejería de Sanidad organizó la Jornada “Fármacos Biosimilares en el Sistema Nacional de Salud”  con la participación de César Hernández, jefe de departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS); Pilar Nos, directora del Área Clínica de Enfermedades Digestivas del Hospital La Fe de Valencia y Ana Lozano, farmacéutica del Hospital Universitario de Cabueñes y vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria. El acto estuvo presentado por la directora general de Política Sanitaria, María Jesús Merayo y contó con la participación de diversos profesionales de la Sanidad asturiana.

  

¿Qué es un medicamento biológico?

 

Un medicamento biológico es el que contiene uno o más principios activos sintetizados o derivados de una fuente biológica (fluidos,  tejidos  humanos  o  animales,  microorganismos...).  Algunos  de  ellos  pueden  estar  ya  presentes  en  el  organismo humano, como la insulina, la hormona de crecimiento y la eritropoyetina (EPO). Otros se pueden obtener por biosíntesis en células vegetales o animales, bacterias, levaduras y virus a través de técnicas de biología molecular o biotecnológicas que implican la manipulación del material genético. A los medicamentos obtenidos de este modo se les denomina medicamentos biotecnológicos.

 

Los principios activos de los medicamentos biológicos son más grandes y más complejos que los de los medicamentos no biológicos. Únicamente los organismos vivos tienen capacidad de reproducir esta complejidad. Tanto esta complejidad como su forma de producción pueden provocar cierto grado de variabilidad en las moléculas de un mismo principio activo e incluso entre distintos lotes del mismo medicamento.

 

Su proceso de fabricación, sean biosimilares o no, es muy sensible y pequeños cambios en el mismo pueden dar lugar a diferencias mínimas en su estructura; de ahí que se suela decir que “el proceso es el producto”.

 

Los  medicamentos  biológicos  se  autorizan  en  la  Unión  Europea  (UE)  a  través  de  la  Agencia  Europea  de medicamentos  (EMA) mediante un procedimiento centralizado. Debido a la complejidad y heterogeneidad de estos medicamentos, la UE ha desarrollado un marco regulatorio específico para ellos basado en unos principios diferentes y más complejos que para los medicamentos genéricos. Los informes que recogen la información que sustenta su autorización son públicos y están disponibles, junto con las directivas, guías y normativas, en la página web de la EMA http://www.ema.europa.eu/ema/index.jspcurl=pages/regulation/general/general_content_000408.jsp

 

¿Qué es un medicamento biosimilar?

 

Según la EMA, un medicamento biosimilar es un medicamento biológico que se desarrolla para que sea similar a un medicamento biológico ya comercializado (el «medicamento de referencia»), cuya patente ha caducado

 

El principio activo de un biosimilar y su medicamento de referencia es esencialmente la misma sustancia biológica, aunque pueden existir ligeras diferencias entre ellos debidas a la complejidad de su naturaleza y a los métodos de producción al igual que ocurre con la fabricación de un medicamento biológico innovador, es decir al igual que el medicamento de referencia, el biosimilar posee un grado de variabilidad natural. La EMA aplica unos criterios estrictos en la evaluación de los estudios que comparan la calidad, la eficacia y la seguridad de estos medicamentos.

 

El  desarrollo  de  los  biosimilares  aumenta  la  oferta,  creando  competencia  entre  los  medicamentos y abaratando los precios.  En  España  los  medicamentos biosimilares están incluidos dentro del sistema de precios de referencia y son, aproximadamente, un25% más baratos que los medicamentos de referencia. Esto favorece el acceso  de los pacientes a estos medicamentos.

 

¿Son los biosimilares igual de seguros que los medicamentos de referencia?

 

La legislación establece que todos los medicamentos biológicos, sean innovadores o biosimilares, estén sujetos a un seguimiento  particularmente riguroso e intensivo por parte de las autoridades sanitarias.

 

Las limitaciones del proceso de producción de los medicamentos biotecnológicos, que impiden obtener un producto idéntico al original, han sido utilizadas para poner en duda la comparabilidad de los medicamentos biosimilares en cuanto a su potencial inmunógeno.

En este sentido, la EMA dispone de directrices específicas que describen cómo se debe evaluar la inmunogenicidad de estos productos. En el caso de los biosimilares, la normativa contempla que la inmunogenicidad del biosimilar y del medicamento de referencia debe ser comparada tanto in vitro como en ensayos clínicos.

 

Por ello, el plan de gestión de riesgos post-autorización de todos los medicamentos biológicos, sean innovadores o biosimilares, incluye la vigilancia y revisión de los datos registrados sobre reacciones inmunológicas. Esto supone que todos los medicamentos biológicos  deben prescribirse por marca para asegurar la trazabilidad e identificar el medicamento en caso de aparición de reacciones adversas.

Además, al notificarlas se debe indicar el número del lote del medicamento implicado.

 

 ¿Se pueden extrapolar las indicaciones?

 

Si el biosimilar ha demostrado ser comparable, para una determinada indicación, al medicamento de referencia mediante análisis físico-químicos, estructurales, pruebas in vitro y datos clínicos de seguridad y eficacia, es esperable que estos datos también sean extrapolables para otras indicaciones del medicamento de referencia.

 

No obstante, la extrapolación de la eficacia y seguridad de una indicación terapéutica a otra es posible, pero no es automática y se debe basar en criterios científicos y en los datos disponibles, tanto clínicos como no clínicos.

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La experiencia clínica acumulada con los medicamentos biológicos originales debe simplificar la investigación y desarrollo del biosimilar. Por ello, en ciertos casos, tanto la EMA como la Food and Drugs Administration (FDA) permiten extrapolar al biosimilar otras indicaciones del medicamento de referencia, sin la necesidad de llevar a cabo ensayos clínicos.

 

La extrapolación de indicaciones requiere una adecuada justificación científica y un ejercicio de comparabilidad. Este aspecto se contempla en las guías específicas para cada biosimilar o en el Informe Público de Evaluación Europeo (EPAR) de cada biosimilar autorizado.

 

¿Son intercambiables?

 

En la evaluación que realiza la EMA previa a la autorización de los biosimilares no se incluyen recomendaciones sobre su intercambio o sustitución con su medicamento de referencia, ya que este aspecto es competencia nacional de los estados miembros de la UE.

En nuestro país, la intercambiabilidad es posible, pero siempre bajo el conocimiento y la autorización del médico responsable del tratamiento del paciente o siguiendo la política establecida en el centro asistencial y procurando siempre mantener la trazabilidad de las sustituciones realizadas.

 

A pesar de la preocupación existente, hasta la fecha no hay datos científicos que demuestren que el intercambio terapéutico entre medicamentos biológicos, incluyendo los biosimilares, origine problemas de seguridad para el paciente.

 

Conclusiones

 

Un medicamento biosimilar es un medicamento biológico que se considera similar a otro que ya ha sido autorizado (medicamento innovador) y cuya patente ha caducado.

 

La  EMA  es  la  agencia europea encargada  de  asegurar  la  calidad,  actividad  biológica,  eficacia  y  seguridad  de  los nuevos medicamentos, incluidos los biosimilares  y  su  comparabilidad  con  los medicamentos de referencia.

 

Los biosimilares son una alternativa equivalente y más eficiente que los medicamentos de referencia. Su utilización contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario público y favorece el acceso de los pacientes a nuevas terapias biológicas.

 

 

 
 
 
 

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