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La huella ecológica de España.

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La huella ecológica es un indicador biofísico de sostenibilidad que integra el conjunto de impactos que ejerce una cierta comunidad humana (país, región o ciudad) sobre su entorno, considerando tanto los recursos necesarios como los residuos generados para el mantenimiento del modelo de consumo de la comunidad.

 

En un afán por enriquecer la información ofrecida por los indicadores económicos con otros indicadores complementarios que reflejen la sostenibilidad ambiental, para su uso en el diseño de políticas equilibradas, la Comisión Europea, a través del Comité Económico y Social Europeo, publicó un informe de investigación de instrumentos de apoyo al PIB (Producto Interior Bruto). En este informe se reconoció a la huella ecológica como el mejor indicador integrado disponible sobre sostenibilidad ambiental, ya que permite analizar y comparar, de forma efectiva, los patrones de consumo y producción de distintas comunidades en términos de sostenibilidad, además de constituir una valiosa herramienta de comunicación.

 

La huella ecológica se expresa como el total de superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano medio de una determinada comunidad humana, así como la necesaria para absorber los residuos que genera, independientemente de la localización de estas superficies. El resultado obtenido en el cálculo de estas áreas se compara con las superficies reales de cada tipología de terreno productivo disponibles en el ámbito físico de la comunidad humana estudiada, lo que se conoce como biocapacidad. La diferencia entre los valores de la huella ecológica y la biocapacidad (expresados en hectáreas por habitante) permite conocer el nivel de deuda o de reserva ecológica que presenta esta comunidad:

 

·         Un déficit ecológico (huella ecológica > biocapacidad del territorio) indica que población de esta comunidad humana está consumiendo más recursos de los que dispone, por lo que, o bien se está apropiando de superficies fuera de su territorio, o bien está degradando su capital natural de forma irreversible, comprometiendo su calidad y disponibilidad para las generaciones futuras.

 

·         Un superávit ecológico (huella ecológica < biocapacidad del territorio) indica que comunidad es autosuficiente y que su territorio dispone de excedente ecológico.

 

En octubre de 2007 el entonces Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (actual Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) celebró un seminario sobre huella ecológica tras el que publicó un estudio (2008) de la huella ecológica asociada al consumo de España y su evolución entre 1990 y 2005.

 

En este informe, titulado “Análisis de la Huella Ecológica de España” se indicaba que la huella ecológica por habitante medio en España se situaba, según datos del 2005, en 6,4 hectáreas globales de territorio productivo, lo que supera 2,6 veces la biocapacidad del territorio. Este resultado indica que se necesitan casi tres veces la superficie de España para mantener el nivel de vida y población actuales de nuestro país.

 

Estos valores, considerados en el contexto internacional, son elevados, y la huella ecológica de España ocupa los primeros puestos entre los países europeos. Si se tiene en cuenta que la biocapacidad mundial se sitúa en unas 1,78 hectáreas por habitante, la conclusión es que si todos los habitantes de la tierra adoptasen el modelo de consumo del ciudadano medio español, serian necesarios dos planetas y medio más, además del actual, para satisfacer sus necesidades.

 

Estos resultados son muy similares entre los países de mayor renta per cápita, lo que indica claramente que el actual modelo económico y social de estas naciones no es exportable al resto del mundo.

Descargar (PDF:Huella ecologica de Espana.pdf)

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