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Proyección del cambio climático y sus impactos

Influencia de las emisiones en el clima futuro.

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Desde las primeras evidencias del impacto que el cambio climático puede producir a escala mundial, han sido muchos los acuerdos, políticas y estrategias que se han puesto en marcha en el ámbito internacional para tratar de reducir las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero (GEI). Pero si todas estas iniciativas no consiguen cambios apreciables en el modelo de desarrollo actual, las emisiones de GEI continuarán creciendo en las próximas décadas.

 

El foro internacional responsable de evaluar los datos científicos del cambio climático y sus consecuencias, el denominado Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático, conocido por sus siglas en inglés IPCC, estima que, entre 2000 y 2030, si no se toman medidas determinantes, las emisiones globales de GEI aumentarán entre un 25% y un 90%, dependiendo de los diferentes escenarios socioeconómicos considerados para este periodo.

 

Si las emisiones de GEI se mantiene en tasas iguales o superiores a las actuales, causarán más calentamiento e inducirán cambios en el sistema climático global durante este siglo, que serán mayores que los observados durante el siglo XX. Algunos estudios vaticinan que, de no tomar medidas efectivas, se producirá un aumento de más de 6ºC en la temperatura media mundial durante el transcurso de este siglo.

 

El IPCC también advierte que no basta con frenar el aumento de las emisiones, sino que es necesario reducirlas ya que el clima reacciona a las influencias externas durante periodos muy largos, y algunos GEI permanecen en la atmósfera durante miles de años, por lo que incluso en el caso de sus concentraciones se mantuvieran constantes respecto a los niveles del año 2000, durante siglos continuaría produciéndose un cierto calentamiento y una elevación del nivel del mar de origen antrópico.

 

Los expertos creen que, para evitar que el cambio climático tenga consecuencias irreversibles, el calentamiento global no debería superar en más de 2ºC la temperatura preindustrial, lo que no se alcanzará si las emisiones mundiales de GEI en 2050 no se han reducido, aproximadamente, a la mitad de los niveles de 1990.

 

El análisis de la Comisión Europea indica que la inversión necesaria para transformar el modelo actual de crecimiento en una economía de baja emisión de carbono, le costaría a la humanidad tan sólo un 0,5% del PIB mundial al año entre 2013 y 2030. La reducción de emisiones necesaria para que la temperatura no suba más de 2°C reduciría el crecimiento medio del PIB en menos de 0,12 puntos porcentuales anuales de aquí a 2050, según estimaciones del Cuarto Informe de Evaluación del IPCC.

 

Esta cifra no tiene en cuenta el beneficio que aportaría la rebaja de las emisiones: muchos de los daños causados por cambios en el clima no llegarían a producirse, aumentaría la seguridad energética y se produciría un ahorro en sanidad gracias a la reducción de la contaminación atmosférica.

 

Para que en 2050 el mundo haya reducido el total de sus emisiones al menos a la mitad de los niveles registrados en 1990, los países desarrollados deberían rebajar colectivamente sus emisiones un 30% para 2020 y entre un 60 y un 80% para 2050 con respecto a los niveles de 1990.

 

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