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Intervención del Presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández

Clausura del Campeonato de Asturias de Formación Profesional – Skills 2018

21/04/2018

Déjenme empezar con una pregunta. ¿Alguien de quienes estamos aquí considera que la formación profesional es una opción educativa de segundo orden? La dirijo al alumnado, al profesorado, a los empresarios, también a los representantes de la Administración autonómica. No me excluyo: es una interrogante que quiero, que debo hacerme sinceramente a mí mismo.

Ya sé que la respuesta es negativa. Como para no serlo en la clausura del campeonato Asturias Skills 2018, en el que han participado 16 especialidades, desde soldadura a peluquería, mecatrónica o ebanistería. La calidad de los trabajos está a la vista para quien quiera comprobarla. Ante esa exhibición, cuestionar aquí la formación profesional sería peor que una descortesía; sería tan maleducado como absurdo. Fíjense que aproximadamente, lo digo en números redondos, ocho de cada diez empleos corresponden a cualificaciones propias de FP y sólo los dos restantes, a titulaciones universitarias. Queda claro que una adecuada formación profesional es la mejor herramienta para adquirir competencias que faciliten la incorporación al mercado laboral. Por consiguiente, un buen sistema de FP es tanto un factor de cohesión social como de competitividad empresarial.

Vuelvo a la pregunta sobre la categoría educativa de la FP. Ya sé, repito, que la contestación es negativa. Hasta ahí podríamos llegar. Si la enuncio es porque tenemos que ser conscientes de que no basta con que nosotros tengamos un juicio positivo de la formación profesional. Arrancar los estereotipos es complicado. Los estereotipos son como el plumero de la pampa: se multiplican fácilmente, enraízan con fuerza y son capaces de regenerarse incluso después de un incendio. Y, para el caso que nos ocupa, la formación profesional ha sufrido demasiado tiempo el sambenito de constituir una presunta segunda división del sistema de enseñanza.

Protestarán que ya no ocurre así. Que los sindicatos y los empresarios reclaman cada dos por tres el refuerzo de la FP y, con especial empeño, el de la FP dual. Que incluso en este asunto se da una rara unanimidad política, porque no hay un solo partido que no defienda que se aporten más recursos.

Pues sí, tienen razón. La mejora de la FP es una demanda compartida de la sociedad asturiana. Preciso que de las pocas que concitan tan amplio consenso. Pero como los estereotipos son, ya lo dije, resistentes y pertinaces, toda insistencia es poca. Lo que quiero decir es que está en nuestras manos extirparlos para siempre, que podemos situar socialmente a la FP en la categoría que merece. Acabemos de una vez por todas con los últimos estereotipos negativos sobre la formación profesional en Asturias. Ahora estamos en condiciones de hacerlo.

¿Y cómo se hace eso? Pues de varias maneras. Por ejemplo, con iniciativas como esta, que sirven para difundir y elevar el prestigio de la FP. La buena acogida que tuvo la edición del año pasado ha aconsejado repetir la experiencia, con la vista puesta en el campeonato nacional de 2019. Aprovecho para agradecer la colaboración de las patronales que han participado. Su implicación resulta necesaria, porque afianzar los lazos entre la formación y las empresas, los sectores productivos, es fundamental.

Con eso, claro, no basta. De buenas intenciones y de buenas palabras están empedrados los cementerios de las iniciativas. Aquí hay una responsabilidad que compete a la Administración y, en concreto, al Gobierno de Asturias. Es una responsabilidad que asumo y que ha hecho suya desde el primer instante el consejero de Educación. Reconociendo que nos queda muchísima tarea, esta ha sido la legislatura del impulso a la FP dual. Hemos convertido la FP dual en una realidad irreversible en Asturias y continuaremos trabajando para robustecerla hasta el final de la legislatura, hasta el último minuto.

Comprendan que, tan baqueteados como andamos por el entusiasmo con las malas noticias, me guste presumir de las buenas realidades que ofrece Asturias. Nuestro sistema educativo es una de ellas, acreditado prácticamente por todos los indicadores. Aclaro que no es mérito exclusivo de este gobierno, sino el resultado de décadas de trabajo continuado de sucesivas administraciones y, sobremanera, del profesorado. Esa labor es la que ha hecho posible la reducción del abandono escolar, las elevadísimas tasas de promoción de primaria y secundaria y los buenos resultados académicos en general.

Tenemos que esforzar en mantener y mejorar este sistema educativo público que, enfatizo, es una de las joyas de la corona del Estado de bienestar de Asturias, a menudo muy poco valorada. Y una de las maneras de hacerlo aún mejor es dándole más valor a la formación profesional. Ese norte buscan todas las medidas que está aplicando la consejería:

   - En la formación inicial hemos aumentado la oferta educativa hasta contar actualmente con 100 perfiles profesionales distintos, con 17.200 alumnos matriculados. En este ámbito seguiremos esforzándonos para mejorar los recursos personales y tecnológicos.

   - En la formación profesional dual hemos puesto en marcha cinco programas: 2012, 2014, 2015, 2016 y 2017. A estas alturas, los datos disponibles del quinto programa son los siguientes: 34 centros participantes, 323 alumnos y 181 empresas, a las que se han incorporado algunas tan significativas como Arcelor, EdP, Asturfeito o Zitrón.

   - Y también en la FP dual estamos desarrollando otros dos proyectos novedosos. Un programa dedicado a la familia profesional sanitaria que permite realizar parte de la formación en los hospitales y otro de carácter experimental, de tres años de duración, que alterna la presencia en el centro con la formación en la empresa. En este última iniciativa contamos con la colaboración de las patronales FADE y Femetal.

No les aburro más con estos detalles. Sólo me permito aprovechar la ocasión para hacer un ruego. El éxito de la FP, en cualquiera de sus formas, no depende sólo de la Administración. Como antes señalé, estamos ante una buena oportunidad para acabar con los fantasmas de los viejos estereotipos que aún rondan a la formación profesional. La consejería, el Gobierno de Asturias, están en ese empeño. Vamos a seguir en él porque estamos convencidos de que es necesario, pero también nos gustaría que la implicación empresarial fuese mayor. En el caso de la FP dual es absolutamente necesaria. Nuestra voluntad, quede claro, es contar con las máxima colaboración de las empresas para fortalecer la FP dual, una de las demandas educativas más reiteradas de los últimos años.

Concluyo. Los protagonistas de este acto son ustedes. Sobre todo, los alumnos participantes y sus profesores. Son quienes merecen hoy el reconocimiento público. Soy perfectamente consciente de ello. Les felicito y les doy las gracias, porque sin su trabajo, sin su concurso, esta jornada no hubiera sido posible. A mí, sus trabajos me han ratificado en la necesidad de mantener y elevar la apuesta por el desarrollo de la formación profesional en Asturias.

Muchas gracias. 

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